El labrador y la serpiente

En una ocasión el hijo de un labrador dio un fuerte golpe a una serpiente, la que lo mordió y envenenado muere. El padre, presa del dolor persigue a la serpiente con un hacha y le corta la cola. Más tarde el hombre pretende hacer las paces con la serpiente y ésta le contesta "en vano trabajas, buen hombre, porque entre nosotros no puede haber ya amistad, pues mientras yo me viere sin cola y tú a tu hijo en el sepulcro, no es posible que ninguno de los dos tenga el ánimo tranquilo".

Mientras dura la memoria de las injurias, es casi imposible desvanecer los odios.

Esopo

miércoles, 17 de junio de 2015

OPERACION ALBANIA O ELEFANTE (III)

Reunión en Borgoño: Cerca de las nueve de la noche, la Brigada Investigadora de Asaltos de la Poli cía de Investigaciones, encabezada por el Chueco Oviedo, compareció en pleno en el cuartel Borgoño. En esa reunión, Corbalán explicó a la audiencia que la idea era “pegar una apretada” al Frente y que para ello se realizarían en las siguientes horas diversos allanamientos en la capital. A la Policía de Investigaciones se le asignó una función de apoyo a la CNI, que se reservaría la acción en primera línea. Hasta donde se logró establecer en el proceso, en esa cumbre policial no hubo mención a las siete personas, cuatro hombres y tres mujeres, que permanecían detenidas en el cuartel.
Esta había sido convocada por declaraciones de Sergio Oviedo oficial de la Policía de Investigaciones de Chile, quien señala que el día 15 de junio de 1987 recibió instrucciones de la superioridad, al parecer del Prefecto señor Francisco Manás, en el sentido que debían prestar cooperación a la Central Nacional de Informaciones, orden que fue transmitida a su personal y éstas consistieron básicamente en los hechos ocurridos en Villa Olímpica y Varas Mena.
Cuenta Jorge Vargas Bories que concurrió a la reunión que se hizo en el Cuartel con asistencia de la Brigada de Asaltos de Investigaciones, en donde Corbalán da instrucciones y dice que correspondía “pegar una apretada” al Frente y para ello necesitaba a todo el personal. Agrega que permaneció en el Cuartel hasta que, en la medianoche, se recibió un llamado de apoyo para las actuaciones de Varas Mena y Villa Olímpica, concurriendo él al primero de estos lugares. Allí se encontró con Quiroz y participó en una operación rastrillo del perímetro, pero no se encontró nada y ya los hechos habían concluído.

Cuartel Borgoño N° 1470.


Enfrentamiento en Varas Mena N° 417: El procedimiento, según Krantz Bauer, fue encargado a Investigaciones y se le proporcionó un equipo de la CNI para que los orientara respecto de donde estaba la casa, misión que entregó él mismo a un ex funcionario de Carabineros, empleado civil de la CNI, apodado el “Muñeca”.  La CNI pensaba que era solo una casa de seguridad donde se encontraban dos frentistas, uno de ellos Juan Waldemar Henríquez (al que la CNI apodaba El Rey)[1]. Pero también operaba como “escuela” del FPMR[2] y en ese momento había cerca de una docena de “alumnos”. Recuerda uno de ellos, Santiago Montenegro, que como habían pocas casas (de seguridad), utilizaban la de Varas Mena, que estaba destinada a la instrucción. Habían además compañeros que hacían las veces de dueño de casa y al fondo estábamos los que andábamos con problemas repartidos en literas. Cecilia tenía prohibido el acceso a esa parte y ni siquiera conocía a quienes permanecían escondidos. Los militantes perseguidos eran llevados con los ojos vendados. La fachada era un inmueble arrendado por un joven matrimonio con un pequeño hijo[3]. El dueño de casa era Juan Henríquez Araya y de su esposa la ayudista Cecilia Valdés y su hijo de 2 años
 Esa noche de 15 de junio, dentro de la casa ya se sabía de la muerte de Ignacio Valenzuela y, más aún, de Patricio Acosta a pocas cuadras. Juan Waldemar Henríquez llegó cerca de las 10 de la noche con noticias inquietantes. Dirá Cecilia Valdés: "El comentó que había mucha gente extraña afuera, que había mucho auto y que algo raro estaba pasando". Santiago Montenegro pensaba que eso era así por la muerte de Patricio Acosta a pocas cuadras del lugar. Pero a las 11 PM los residentes, cuenta Montenegro, sabían que la casa estaba rodeada…; en ese momento, los encargados de seguridad de la casa nos informaron que se podía producir un enfrentamiento. Era complicado porque no sabíamos que tanto sabía la CNI de nosotros, ya que cabía la posibilidad de que ellos no supieran de nuestro paradero. En ese momento salir era más suicida que quedarse…. Ahí empezó una discusión de si nos retirábamos esa misma noche o permanecíamos hasta el día siguiente. Nosotros decidimos esperar[4]".
Afuera la CNI llevaba tiempo instalándose. Narra una vecina Laura Valenzuela, quien vivía al costado oriente de la casa que “primero dos individuos altos de negro que eran como una especie de francotiradores con armas largas, después ya entró el choclón, gente de jeans, mal vestida con brazaletes y ellos venían con metralletas y qué se yo. Fácil tienen que haber sido más de 10 personas".

Varas Mena

La defensa de los frentistas estaba ya determinada previamente Juan Waldemar Henríquez debía ser secundado a la hora de repeler a funcionarios de seguridad, por uno de los combatientes. Eso se decidía por turno. Ese día le tocó a Wilson Henríquez
Aparentando normalidad Cecilia Valdés: "como las 12:00 de la noche yo estaba viendo las noticias en el living de esta casa que está al final. Sentimos primero un aviso por el timbre y yo me levanté del sillón, porque era la única que estaba despierta a esa hora, en esta parte de la casa. No sé, yo tuve en ese momento un presentimiento, golpearon la puerta súper fuerte; yo corrí a avisarle a mis compañeros. Cecilia Valdés toma a su hijo, avisa a Héctor Figueroa y hace sonar el timbre de alarma. Luego se sintió un estruendo en el portón (el vehículo de la CNI que entraba por el portón) y dimos el aviso de escape, lo que permitió que se salvaran todos los compañeros, excepto los jefes que estaban a cargo, que fueron los que se quedaron a cubrir la retirada."
 Cae el portón, se escucharon gritos y de repente sentí un timbre. Recuerdo que si se accionaba ese timbre había que efectuar la retirada, era nuestra alarma (Montenegro).
Empieza la balacera. Dirá Eugenia Torres: "De repente un tipo entró y dijo tírense al suelo y quédense ahí, no se muevan, y empezaron a disparar, y disparaban de adentro de mi casa hacia fuera, hacia la casa del lado por una ventana, por el patio hacia atrás y del techo hacia arriba".
Dentro de la casa Juan Henríquez Araya, Héctor Figueroa[5] corren al pasillo para abandonar el inmueble se produjo una especie de silencio, cesando la balacera, y allí nos percatamos de la existencia de compañeros heridos. Subimos por la escalera con Juan, Santiago Montenegro[6], yo y mi hijo, y atrás Héctor Figueroa. El frentista de guardia Wilson Henriquez, empieza a disparar con su M-16.
Los que están adentro, aprovechan: Montenegro me toca subirme a la mesa, junto a un compañero rompimos la calamina plástica y justamente era plástica para en la oscuridad ver el espacio. La rompimos y cuando yo salgo ahí fui herido. Con el golpe me caigo para dentro nuevamente. Sangra, pero no es grave ya que se mantiene lúcido. Con él caen varios, incluyendo a Cecilia Valdés
En los techos suben Juan Waldemar Henríquez y Wilson Henríquez (Arturo), quienes respondían el ataque policial con sus armas. El techo de la casa de la señora Eugenia cede Henríquez cayó herido al interior de la vivienda, en medio del comedor, donde fue encontrado mas tarde por la dueña de casa. Henríquez le solicitó ayuda, pero ésta se negó por temor a la acción policial. En el baño quedaron rastros de sus heridas, donde intentó evitar un desangramiento. Luego ingresaron los policías al inmueble encontrando a Henríquez tendido en el piso, y a esas alturas sin ofrecer resistencia. Sin embargo, fue rematado por ráfagas de disparos en el mismo lugar. Algunos testigos señalaron que Henríquez se había rendido y que estaba con los brazos en alto cuando fue ultimado. Luego lo sacaron a la calle donde le dispararon nuevamente. El cadáver de Juan Waldemar Henríquez quedó tendido toda la noche en la calle, junto a un árbol.
A su vez el otro combatiente Wilson Henríquez, quien se encontraba herido a bala, fue rodeado por agentes de la CNI en el patio de otra casa, la numero 419, donde se había refugiado. Ahí fue visto por la familia de la casa  (Laura Valenzuela y su madre) quienes le indicaron que debía entregarse, a lo que él se negó. Entonces entran a la casa un grupo de agentes e hizo a la familia introducirse en el dormitorio. Apresaron a Wilson Henríquez y comenzaron una suerte de juego con él, lo golpearon, lo sacaron a la calle arrastrándolo, dijeron que lo iban a volver a entrar para que no se resfriara y luego lo mataron.
El ex agente Manuel Morales relató, lo que vio en ese patio; "Y lo vi que tenía lesiones en la pierna, en la parte del tórax o del estómago y en el cuello, heridas que se tapaba con la mano". "Le alcancé a colocar la esposa en la mano derecha y lo tiré al suelo. En ese momento apareció el capitán Velasco, que es Belarmino Quiroz, se metió entremedio y con una subametralladora HK, americana, con silenciador, le disparó de tres a cuatro balazos, diciendo mátalo, mátalo".

henriquez juan
Juan Henriquez Araya


Wilson Henriquez Gallegos

Flavio Oyarzún era un detective de Investigaciones en esa época y patrullaba el sector y al escuchar los tiroteos entró a la casa donde acababan de balear a Wilson Henríquez; "En la cama de abajo había un individuo que se quejaba, dándome la impresión que estaba herido, entonces se dio la orden de tomarlo de las manos y de los pies y yo, siempre pensando en ayudar, lo tomé de uno de los pies y lo trasladamos al fondo del pasillo, donde hay un patio con piso de tierra y lo dejamos en el suelo tendido. En ese momento apareció el que daba las órdenes por señales, que andaba con una metralleta o fusil, pero era un arma larga y se acerca al individuo y sin decir nada le dispara matándolo".
El relato de Laura Valenzuela continúa "Y después se siente que lo van sacando, lo arrastran y lo llevaban en andas. Alguien dice este huevón quedó vivo y lo vuelven a entrar y en eso lo tiran seguramente en el patio nuevamente; y hacen ruidos y empiezan a golpear las ventanas para apaciguar un poco la bulla que metían".
Mientras tanto detrás de Varas Mena 417, Cecilia Valdés había logrado llegar a la calle por los techos, junto a Héctor Figueroa[7] y su hijo, pero fue interceptada por una patrulla de la CNI. . Cuando nos detuvieron, nosotros dijimos que íbamos al hospital, pero no nos creyeron. A mi hijo lo pusieron en la camioneta y a mi me llevaron hacia una esquina para asesinarme. La golpean duramente y me empiezan a preguntar de dónde había salido, pero como yo no les respondía, ellos me dijeron que me iban a fusilar y me hacen caminar de ahí hasta una esquina. La cosa es que pasó bala el tipo, que tenía una cara desorbitada, súper alterado y después hay una discusión entre ellos, y justo en ese momento pasó un vehículo lleno de hombres, tal vez pensaron que eran compañeros que venían a rescatarnos, se asustaron y nos devolvieron nuevamente a la casa.
En "El Rodriguista";  otro sobreviviente contará que "…Nos arrastramos por los techos, cruzamos patios, hasta que finalmente llegamos a la calle, todo ello en medio de disparos, gritos, sirenas... En la calle correr, saltar un muro cuando las fuerzas y el nerviosismo no se soportan. Llegamos a una bodega abandonada, llena de fierros, palos y no se cuantas cosas... se mantienen los ruidos, disparos, sirenas, gritos y pasos. ¡Ahí vienen!, entran a la bodega, el M16 preparado, la luz de su linterna nos ciega. ¡No nos vieron!... se alejan los pasos... se van".
Santiago Montenegro fue el último en huir por los techos…de pronto me disparan, no sé si de un pasaje vecino o del fondo. Nos dispararon por todos los flancos; luego aparece una camioneta, me enfoca y me dispara nuevamente. Yo quedé herido, recibí un balazo en el hombro…. A pesar de eso logré salir del cerco"…..Apenas al final del pasaje Gengis Khan, ya sin fuerzas para saltar la muralla. Le pidió ayuda al vecino de la penúltima casa, pero éste aterrorizado, se la negó. A través de un pasadizo, Santiago logró escabullirse igual en la casa del vecino que le había negado ayuda. Santiago se desangraba en el patio trasero de la casa, cuando fue descubierto por otra vecina que llamó a Carabineros, que habían reemplazado a la CNI en los alrededores. Eso le salva la vida.
Santiago Montenegro[8];"El carabinero viene y le dice al teniente: "Mi teniente, la CNI está buscando al detenido", y él le dice: "No, no lo vamos a entregar". Montenegro es rápidamente retirado del lugar por Carabineros y llevado a una comisaría., y lo anotan en el libro de guardia….cuando la CNI me fue a buscar para matarme yo escuchaba la conversación, ellos decían: mira huevón, lo echamos arriba de la camioneta y lo matamos; pero el teniente que estaba a cargo decidió llevarme a la Posta."
Jorge Vargas Bories[9] ese día, como todos los agentes, concurrió a presentarse en la mañana temprano y allí se dispuso que se integrara a los equipos de trabajo que dirigía Bauer, quien estaba a cargo tanto de la Brigada “Azul” como de la “Verde”, que comandaba Guzmán, quien estaba en curso para ascenso. Como pertenecía a la Brigada Especial –que no hacía seguimientos- debería haberse integrado a algún equipo de trabajo, pero ello no era posible por su rango de Oficial, pues en ese caso habría pasado a depender de un suboficial, al no conocer él a las personas investigadas…permaneció en el Cuartel hasta que, en la medianoche, se recibió un llamado de apoyo para las actuaciones de Varas Mena y Villa Olímpica, concurriendo él al primero de estos lugares. Allí se encontró con Quiroz y participó en una operación rastrillo del perímetro, pero no se encontró nada y ya los hechos habían concluído.
Concluida su actuación en Villa Olímpica (donde murió Julio Guerra Olivares)  dice Fernando Burgos Díaz (y Sanhueza también) concurren a Varas Mena, en donde ya no había nada que hacer, salvo que con el Teniente Sanhueza ingresaron a la casa desde donde se decía que habían arrancado unos individuos, revisaron unos hornos en que también, se decía, podía haber gente escondida, pero ello no fue así. Junto con Burgos llega también René Valdovinos Morales (hay que recordar que el grupo estuvo en la detención de Elizabeth Cabrera Hinojosa) en plan de apoyo a Varas Mena, en donde ya había dos personas muertas y al examinar a uno de ellos, comprobó que se trataba del “Rey” a quien también hacía seguimientos, pero no tenía chequeado ese lugar como de llegada o encuentros para él.
También llega César Acuña Luengo ante la petición de apoyo por el enfrentamiento en Varas Mena, llegaron con Valdovinos cuando el procedimiento había terminado.
Juan Jorquera Abarzúa:  durante la noche, concurre a Varas Mena, en afán de apoyo, en donde, por la operación rastrillo que se determinó en un sitio eriazo, que era como un basural, estuvo a punto que lo mataran, atribuyendo estas intenciones, por los dichos de los demás, al Capitán Velasco, lo cual denunció al Capitán Bauer.



[1] Fue de los chilenos combatientes en Nicaragua, asesorando al Estado Mayor de la zona respectiva. Nieto del diputado comunista Bernardo Araya y egresado de la Academia Militar Cubana en 1983 fue asignado al entrenamiento de milicias sandinistas en el sur del país. Al decidir regresar a Chile para integrar el Frente es condecorado por Daniel Ortega con la Medalla del Combatiente Internacional Primera Clase. Conocido como Comandante Arturo

[2] En realidad, la escuela era más política que otra cosa –afirma Montenegro-. Los alumnos, en general, eran muy jóvenes, casi todos menores de veinte años; solo había una mujer, también muy jovencita. Eran militantes de base del TMM de la Juventud Comunista, de las Milicias y del Frente. Allí lo que más se estudió fue el contenido del Trabajo Político Rodriguista y las nuevas estructuras territoriales del Frente, su organización, dirección y mando.

[3] Cuenta una vecina Eugenia Torres; "Yo siempre vi un joven que llegaba en un furgón que lo descargaba siempre adentro, una niña joven con un niño de como unos 2 años 9 meses. Nunca vi más gente, ni tampoco ruido, nada. Era todo normal, como cuando uno se cambia, que hace arreglos, martillazos y cosas así pero nunca vi que hubiera tanta gente como dijeron que había".
[4] Cuando llegaron, vimos la posibilidad de sacar a nuestros compañeros en auto, pero no teníamos ningún vehículo, por lo cual decidimos esperar hasta el otro día

[5] Héctor Figueroa Rojas, segundo jefe de la escuela y participante en el atentado Héctor contó tiempo después en la cárcel que pudo haber salido de la escuela como los demás, el haber ayudado a salir del área a Cecilia con su pequeño hijo por patios y techos retrasó su desplazamiento

[6] jefe intermedio del Frente y en ese momento alumno, había sido subordinado de Moisés Marilao, Moisés Marilao Pichun. Fue un oficial mapuche graduado en Cuba en la especialidad de Tanques en 1979. Participa como artillero en la guerra de Nicaragua. Es asesor en la construcción de las unidades de tanques del nuevo Ejército Popular Sandinista. Entra a Chile en septiembre de 1984 formando parte del segundo grupo de cinco oficiales que se incorporan a la lucha clandestina. Cae en la ciudad de Temuco en Mayo de 1985 en un enfrentamiento con fuerzas de carabineros y guardado prisión años atrás en Temuco.

[7] Héctor Luis Figueroa Gómez, Víctor, fue uno de los veintiún fusileros que emboscaron a Pinochet y un añodespués sobrevivió a la Operación Albania. A fines de los ochenta, mientras militaba en las JJCC de Viña del Mar, estudió Electrónica Industrial y siguió un curso de es- pecialización en la Universidad Federico Santa María. Su carrera quedó postergada indefinidamente cuando ingresó al FPMR y más tarde fue enviado a un curso de guerrilla urbana en Cuba. Las huellas de dos de sus dedos habían sido encontradas en la casa del poblado de La Obra.

[8] Santiago Montenegro pasó casi tres años preso. Sólo salió casi agónico, debido a una tuberculosis, no tratada. Fue esa enfermedad la que le impidió fugarse el año 90, junto a otros 49 frentistas desde la Cárcel Pública. Cecilia Valdés también

[9] nombre operativo era “Jorge Polanco Valdebenito", que era Empleado Civil del Ejército, asignado a la Central Nacional de Informaciones, aunque también trabajó siendo Oficial en servicio activo, por lo que conservaba ese rango. Agrega que en junio de 1987 integraba la llamada Brigada Especial, que estaba al mando de Francisco Zúñiga, ex Oficial de Carabineros y Empleado Civil de la CNI.

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