El labrador y la serpiente

En una ocasión el hijo de un labrador dio un fuerte golpe a una serpiente, la que lo mordió y envenenado muere. El padre, presa del dolor persigue a la serpiente con un hacha y le corta la cola. Más tarde el hombre pretende hacer las paces con la serpiente y ésta le contesta "en vano trabajas, buen hombre, porque entre nosotros no puede haber ya amistad, pues mientras yo me viere sin cola y tú a tu hijo en el sepulcro, no es posible que ninguno de los dos tenga el ánimo tranquilo".

Mientras dura la memoria de las injurias, es casi imposible desvanecer los odios.

Esopo

jueves, 14 de diciembre de 2017

EL AÑO DECISIVO: LA MAYOR INTERNACIÓN DE ARMAS DE LA HISTORIA DE CHILE (VI)

EL AÑO DECISIVO: LA MAYOR INTERNACIÓN DE ARMAS DE LA HISTORIA DE CHILE (VI)



EMPIEZA LA CAÍDA DE LOS ARSENALES: El primero en caer fue el barretín del Pollo, en el mismo sector de la playa de Carrizal Bajo. El recuento es de Paula Afani: El 13 de agosto de 1986, en otro pique minero, en el sector de Palo Negro, fue descubierto otro depósito subterráneo. Al otro día, también en la Cuarta Región, esta vez en la mina abandonada “Cerro Blanco”, quedó al descubierto un nuevo arsenal… Con este nuevo arsenal superaban el millar y era evaluado en cerca de 3 millones de dólares, duplicando el armamento inicialmente encontrado el día anterior, tras una operación conjunta con efectivos de Ejército, Carabineros y buzos en Carrizal Bajo, Tercera Región.
El 20 de agosto se produjo en la Región Metropolitana un nuevo hallazgo, en el fundo La Trilla, en la comuna de Paine. Ese mismo día en la calle Los Granados N°0576, la comuna de La Pintana, fue encontrado el quinto depósito y al día siguiente, también en La Pintana, el sexto arsenal, en calle Tucapel N° 1635.
El séptimo depósito fue descubierto el 21 de agosto, a 10 kilómetros de Vallenar, en la posada “Árbol de Marañón”, adquirida por los frentistas. En el subsuelo habían construido un barretin en el fue hallado uno de los arsenales más cuantiosos descubierto hasta entonces. Habían 320 fusiles, dos lanza cohetes RPG -7, 894 bombas, 162 kilos de TNT y 384 kilos de explosivo plástico T- 4.
El octavo arsenal fue descubierto el 4 de septiembre de 1986, en la comuna Lo Hermida, a bordo de un taxi. En la mina El Topón del Tambillo en la Serena, el 6 de septiembre. En el pique minero de la Estancia Castilla, el 12 de marzo.
La noticia tendría un rebote en Europa “En la segunda semana de agosto de 1986, un alto mando frentista charlaba con otros compañeros en uno de los principales refugios del FPMR en Europa Occidental. Sin entrar en detalles, anunció importantes golpes para los meses siguientes. La conversación se interrumpió cuando el televisor de la sala difundió un acontecimiento de Chile. Consternado, el jefe frentista se echó a llorar. El desconsolado “comandante” era uno de los pocos que conocía íntegramente la magnitud de la desbaratada operación.[1]

El total del armamento incautado, fue avaluado en 25 millones de dólares, fue el que a continuación se indica[2]:
· 3.383 fusiles M – 16
· 148 fusiles FAL.
· 123 lanzacohetes RPG – 7
· 2399 kilos de explosivos TNT
· 796[3] kilos de explosivos T – 4
· 180 lanzacohetes LOW M – 72
· 1 subametralladora SHE
· 5 fusiles lanzagranadas M – 70
· 9 bombas de mortero 81 mm
· 6 ametralladoras
· 2.293.508 cartuchos calibre 5.56 para M – 16
· 5.600 municiones para M-60
· 10.360 cartuchos calibre 7.62 para fusiles FAL.
· 17 granadas para lanzagranadas M – 79
· 1.861 bombas para lanzacohetes RPG – 7
· 1.987 granadas de mano F – 1 tipo piña[4]
· 4.834 detonadores

(destaco en negrita las armas de uso personal de la infantería para que se note que la idea era armar a grandes grupos de personas)

Además se pueden encontrar algunos otros “barretines” menores: en calle Oscar Bonilla con 1° de mayo, en la población La Victoria el 11 de septiembre de 1986 o el de calle Echaurren N° 1159 de Limache, el 28 de octubre de 1986. En Concón aparecerá otro pequeño arsenal en febrero de 2001, bajo el cuidado de un familiar de Hernández Norambuena, el Comandante Ramiro. Este último ubicado por accidente.

Muchos datos los agentes de seguridad los obtendrían de las torturas en los interrogatorios, pero otros fueron el descuido culpable con que actuaron los militantes comunistas: “A uno de nuestros jefes le encontraron papeles comprometedores para los barcos y las tripulaciones…. Por violación de la compartimentación, un camionero conocía mucho más de lo que debía, y ese fue el que entregó las minas. Él sabía de los almacenes porque no teníamos choferes de camiones en número suficiente….el del jefe de almacenes (de Santiago) compró una de las casas que sirvió de depósito definitivo,…su hijo era Ítalo Moya Escanilla; por esa vía cayeron todos los almacenes… nunca entendieron lo del corte radical. Creían que mandando a un tercer enlace iban a burlar a la CNI, pero la CNI cubría todos los flancos…todos estábamos entrelazados,…las estructuras…terminaron mezclándose unas con otras.”[5]
Claudio Molina Donoso, el jefe del equipo de tierra, fue acusado por algunos compañeros de celebrar la llegada de las armas arrendando una avioneta para viajar con un grupo a Caldera. “Allá llegaron con fajos de billetes y se encerraron en un prostíbulo, cantando la Internacional Comunista y despertando las sospechas de todos”, narra un ex oficial del FPMR, cuya versión es confirmada por otros tres ex frentistas. Una vez que se supo que el arsenal había sido descubierto, los cubanos no ocultaron su indignación por la incompetencia chilena. “Toda la parte cubana de la operación fue un éxito, los que fallaron fueron los chilenos”, asegura el escritor cubano Norberto Fuentes.[6]
“El mayor cubano Rigoberto Cruz, amigo mío y oficial de tropas especiales, iba a bordo del Río Najasa. El viajó junto al general Ronda, quien quiso supervisar personalmente la entrega. Cuando se juntaron con los chilenos en alta mar había marejadas que dificultaron el traspaso, pero todo resultó bien. Rigoberto Cruz me mostró una foto de Ronda sonriendo, en la cubierta”, recuerda el ex oficial cubano Lázaro Betancourt. Tal es así que cuando los oficiales cubanos a cargo de la misión volvieron a La Habana después de su exitosa entrega, fueron recibidos con una ceremonia. “En la sede central de Tropas Especiales, hubo una celebración, donde todos los participantes en el desembarco de armas fueron condecorados”, relata Lázaro Betancourt. Norberto Fuentes agrega: “Fidel los premió con automóviles y otros regalos”[7].

Del cerca de centenar de involucrados a todo nivel, cayeron 30. La dirigencia comunista para intentar pintar de victoria lo que era una derrota, alegaban que los caídos eran pocos (21 en pocos días) en comparación a los participantes. Pero los capturados eran los más relevantes y de mayor figuración. Los muchos que escaparon después (por ejemplo Buschmann en Valparaíso en 1987 y la gran fuga de 1990), pero el problema era que todo ese personal fue “quemado” e inutilizado incluyendo a las infraestructuras. Texier, Pitrufo, José "el Duro", René el navegante, Vilma y Maforito caminaron semanas por el desierto, sobrevivieron y nunca pudieron capturarlos. La historia de Challita es antológica., se quedó cerca de un mes con los huireros en la misma playa, observando los mil operativos que se hicieron en la zona. Están los mineros que siguieron en las minas y nunca los encontraron, los que cruzaron la cordillera,….[8]


Respecto a las causas del descubrimiento hay varias hipótesis:
       1.- Uno de los pocos argumentos para mantener la tesis de un soplo norteamericano es que meses antes del hallazgo, en Buenos Aires, la inteligencia cubana recibió un listado de nombres extraídos de una agenda telefónica, la que pertenecía al encargado de Asuntos Internacionales del Frente, Ilya Rodríguez, apodado Loquillo o Niño Maravilla, uno de los más altos responsables de Carrizal Bajo y muy amigo de Salvador (Galvarino Apablaza). Los nombres abarcaban a varios frentistas participantes en la internación de armas. Para los cubanos era una típica advertencia de la CIA, que quería dejar en claro su conocimiento de que el FPMR estaba en algo grande, sostiene un ex miembro de la Dirección del PC. Pero esta hipótesis es echada abajo pues en los documentos desclasificados de la CIA o el Departamento de Estado, no hay referencia a tal alerta. Al contrario el Departamento de Estado envió una misión secreta para cerciorarse que lo de los arsenales no fuera montaje. Además otro argumento que apoya esto último es que si hubieran estado avisados, habría llegado algo más que una patrulla de 4 hombres  de la CNI hasta allá.
       2.- La otra hipótesis se funda en la idea que los frentistas actuaron estúpidamente, por falta de disciplina, profesionalismo y preparación de alguno de los encargados. Así algunos tenían una pobre formación ideológica y menos experiencia en ese tipo de operaciones. Algunos ni siquiera eran comunistas ni estaban familiarizados con los medios y montos de dineros que se les confiaba. Así algunos frentistas acusaron al encargado de la operación, Claudio Molina, El Rucio, que celebró la llegada de las armas, arrendando una avioneta y viajaron a Caldera, con fajos de billetes y se encerraron en un prostíbulo, cantando la Internacional y despertando las sospechas de todos. Un miembro del equipo empezó a pololear con una niña de la zona[9], rompiendo cualquier idea de secretismo.  

En todo caso la responsabilidad final acerca de la internación de armas es adjudicada por el PC al Frente y viceversa. Luis Rojas Nuñez (quien como frentista apoya a sus compañeros contra el Partido Comunista chileno) contará que la “Dirección Nacional del FPMR no tuvo nunca injerencia o responsabilidad directa en la organización, planificación y ejecución de esta operación, excepto Pellegrin, pero no como jefe del Frente sino como integrante de la Comisión Militar. El Frente únicamente envió a tres combatientes, solicitados para la seguridad del lugar del desembarco en ambas operaciones.[10].
Según Juan Carlos, el jefe de la operación en el exterior. “… La operación tenía un carácter estratégico y debió ser asumida de esa manera. Eso define prioridades, cuadros, métodos de dirección de las más altas esferas del partido. Pero si la Comisión Política descansaba en otra estructura para todo el tema militar, la operación de Carrizal no podía escapar a ese esquema. Por eso no hubo un seguimiento, un control, una dedicación especial de la Comisión Política ni mucho menos de la poderosa Comisión de Organización. Yo observe distancia, desentendimiento, e incluso conspiración, para que algunos miembros de la Comisión Política no conocieran los entretelones de esta operación. Fui testigo de todo eso. Por estas razones, no hubo cuadros de dirección especialmente escogidos, no hubo mineros, camioneros ni cargadores seleccionados y enviados por el partido, la mayor cantidad de gente salió de los propios compañeros. Y eso, al final, fue fatal.
"Después del fracaso, se responsabilizó exclusivamente a la Comisión Militar, se tomó como un problema puramente técnico. No cabe duda de que los compañeros cometieron errores, pero la responsabilidad es política y es parte de todo el conflicto interno del partido con el tema militar". Y se agrega otro elemento: “las pocas armas salvadas no estaban pensadas para la vida urbana en Chile. Portar un M-16 en la calle era un suicidio. Hubo que cortar algunos en tornerías del partido”, cuenta un ex combatiente[11].


¿Y cuál era el plan? El propósito de la internación de armas masiva generalmente se le da para sostener el “Año Decisivo” una expresión bastante ascéptica para organizar una especie de “asonada popular”. Tal como relata Ascanio Cavallo[12] la idea era usar una de las protestas sociales para hacer que las unidades que ya estaban organizadas de la militancia comunista (especialmente las juventudes comunistas) y simpatizantes frentistas, entrenados y que vivían en las poblaciones callampas (equivalente a villas argentinas) que controlaban (La Victoria, La Legua, La Silva Henríquez, etc.) en el sector sur de Santiago.
Tuvo su marco de preparación el 2 y 3 de julio de ese año[13]. En el “Informe. Evaluación del Paro del 2 y 3 de julio de 1986[14] para la dirección del PC se lee “…mostró que tenemos fuerzas para echar a Pinochet…probó la certeza de nuestro plan para derribar al tirano, sólo resta precisarlo y enriquecerlo en base a la experiencia del 2 y 3, dirección a hacer del Paro de septiembre, una jornada de calidad superior…poner todo al servicio de la paralización prolongada del país”. En el mismo documento se expresaba la militarización de parte del Partido, al mencionar la marcha de 300 milicianos rodriguistas en Pudahuel. Además de alegar para sí toda las paralizaciones que se desarrollaron en esos días: comercio, servicios de salud públicos, movilización “pública” (leáse el transporte que en Chile es privado). Lo relevante de esta información, como bien señala Rolando Álvarez, no es su veracidad sino que lo que llama el historiador “la subjetividad comunista” es decir la sensación que tenían ellos y que creían en la salida “desde fuera, en contra y a pesar de la institucional (léase elecciones)”. Lo que otros llamarían, críticamente, voluntarismo o mera imaginación. No hay que olvidar que una de las críticas que haría Pellegrin, principal dirigente frentista, era que muchos informes de actividades de dirigentes comunistas eran simplemente mentira o se adjudicaban acciones que no eran suyas (inflarlas, le llamaban).
Pero a fin de cuentas ese será el futuro. Ahora el presente de 1986 era el del Año Decisivo. Para tener una idea de la planificación de la protesta del 2 y 3 de julio (y proyectarla a un “alzamiento” como planeaban los comunistas, está la descripción que hace Luis Rojas, “Semanas previas al paro del 2 y 3 de julio de 1986, el Mando Zonal de Santiago se reunió…Por primera vez, la Región Metropolitana -donde la ciudad capital jugaba el papel principal- planificaba, organizaba y dirigía de manera centralizada todo el quehacer para antes, durante y después de esas jornadas. Su mirada debía abarcar todo lo que los comunistas pudieran hacer o influir en Santiago y sus alrededores a fin de cumplir la "misión" o "tarea", que, en julio de 1986, era "paralizar la capital". Al comenzar la reunión, Víctor[15] abrió un mapa de la ciudad lleno de símbolos y flechas con sentido de movimiento. Al jefe del MZ, un conocido dirigente que no era especialista en asuntos militares, le costó a primera vista entender todo ese simbolismo. Víctor, que era jefe del Trabajo Militar de Masas del PC para Santiago, explicaba con diligencia su contenido. En el mapa y en documento anexo estaban detalladas las propuestas de tareas para cada uno de los doce comités regionales en que se dividía la Región Metropolitana. Cada comité aparecía sobre su territorio con un nombre en clave escrito en ordenados y grandes rótulos: Jaspe, Rubí, Martillo y otros más, recuerda Víctor… La elaboración del plan general del Mando Zonal no era antojadiza ni fruto de inútil voluntarismo, era el resultado de una experiencia acumulada desde la primera protesta popular en mayo de 1983 y de las particulares comprobaciones que hacía en el terreno Ignacio, jefe del Trabajo Militar de Masas de la Juventud Comunista para Santiago….Al mirar el mapa de Santiago lleno de trazos multicolores, cualquiera se percataba de que la mayoría de los barrios emblemáticos en la lucha contra la dictadura estaban concentrados en la zona sur y en el poniente de la capital. Arterias principales como Américo Vespucio, Vicuña Mackenna, Gran Avenida y San Pablo tenían innumerables símbolos que indicaban cortes y barricadas, responsabilidad de focos poblacionales que tenían por misión lograr ser en esos días "territorios liberados".
El MZ (Mando Zonal) sabía de la especial importancia que tenía este paro nacional y protesta nacional de julio de 1986…todos eran testigos del desarrollo ascendente de los enfrentamientos. En esta oportunidad los combatientes y pobladores debían salir y terminar con esa especie de "enclaustramiento" que ocurría al tomarse la población por dos o tres días, situación que la policía y el régimen podían resistir. En los focos poblacionales más decididos y organizados, se pretendía, como misión principal, "mantener liberados sus territorios y salir a cortar una o más arterias principales y avenidas con barricadas capaces de resistir el embate de las fuerzas represivas el mayor tiempo posible. San Pablo, Maipú y Cerrillos en el poniente; Dorsal y Recoleta en el norte; Grecia y Macul en el oriente", señala Víctor… Esta misma realidad del Mando Zonal de Santiago se repitió con evidentes particularidades en Valparaíso y Concepción. Entre sus numerosas diferencias, destacaban las características de las ciudades, el nivel organizativo alcanzado, la experiencia y las cantidades de cuadros destinados profesionalmente a esas estructuras.
El paro del 2 y 3 de julio de 1986, violentísimo (dejó, entre otros, a dos personas quemadas por una patrulla militar) el Frente lo consideró como un “Ensayo de la Sublevación Nacional” en todas las poblaciones de la capital. Cuenta Cristobal Peña en su libro Los Fusileros: “Días antes, Ramiro (Hernández Norambuena) había citado a los principales jefes de grupo bajo su mando para coordinar las acciones. Uno de ellos era Sacha (Juan Moreno Ávila), que…estaba preocupado del Ensayo de la Sublevación Nacional, que requería la acción de la totalidad de los grupos de la zona norte de Santiago. El de Sacha contaba con armamento pesado y varios kilos de explosivos. Contaba también con la libertad para decidir las acciones que estimara convenientes…..Todo estuvo dispuesto… (en) las horas previas, Sacha iba de un lado a otro, coordinando a los diferentes grupos a su cargo. El asunto iba en serio. Sólo restaba hacer esa llamada telefónica en la que Ramiro le informaría de alguna novedad de última hora. Hasta la tarde no hubo novedades. Pero ya cerca del anochecer, cuando los grupos estaban en sus puestos, Sacha escuchó el recado que Ramiro le había dejado a través de un buzón telefónico: —No vamos al teatro —escuchó decir al otro lado de la línea. Y el Ensayo se detuvo. Incluso para los militantes que estaban preparando el ataque a la comitiva de Pinochet “en una casa de seguridad de la comuna de La Reina, donde permanecía acuartelado el Destacamento Especial a cargo de Joaquín, quien a la vez reportaba al comandante Aurelio (Roberto Nordenflycht, sobrino de Volodia Tenteilboim, alto dirigente del PC) y a Benito (Recaredo Ignacio Valenzuela). Ese destacamento, que debía comunicarse cada dos horas con un buzón telefónico para saber si iban o no al teatro, estaba preparado para ir a volar los puentes del canal San Carlos, de modo de aislar a los regimientos de la zona oriente.” Eso no impidió a los grupos en las poblaciones montar sus operativos en apoyo a la protesta
Hernandez Norambuena.
Comandante Ramiro
Este iba a ser el plan para cuando Pinochet muriera en el atentado. Usar la siguiente protesta popular para llevar la Sublevación Nacional a su éxito, (a lo que los comunistas llamaban la etapa de desmoralización de las Fuerzas Armadas). Al fin y al cabo el objetivo era derrocar a la Dictadura. Sino a qué traer las armas de Carrizal Bajo. Hay que recordar que el atentado estaba fijado para el 31 de agosto originalmente y había un llamado a Paro Nacional para el 4 de septiembre y después llegaba el 11 de septiembre, fecha emblemática para las protestas (hasta el día de hoy aunque en una proporción ínfima a lo que fueron a principios y mediados de los 80).
Pero el plan detrás seguía siendo la toma del poder por el Partido Comunista y las demás fuerzas de izquierda, que los siguieran a ellos por supuesto, como el MDP  (Movimiento Democrático Popular, integrado por el MIR el PS Almeyda y otras organizaciones que apoyaban a las protestas y la violencia, como mecanismos de salida política)[16], excluyendo a la Alianza Democrática (Democracia Cristiana, Radicales y socialistas más renovados y alguno que otro partido) que apoyaba la salida electoral (vía plebiscito en 1988).
El Frente no era una fuerza destinada por sí sola la toma del poder, sino a convertirse en una parte de la “vanguardia organizada del pueblo” (dirigida por el PC exclusivamente), a través del alzamiento popular abastecido por la internación de armas.
Vista de La Moneda y centro cívico de Santiago de Chile
Entre los planes estaba la voladura del puente del río Maipo para aislar la ciudad hacia el sur. Lo mismo se haría con las rutas hacia el norte. Los puentes sobre el río Mapocho también. Una flota de vehículos saldría para repartir armas al “pueblo” (comunista) y a continuación, según la dirigencia comunista media  informaba a la dirección, las unidades de combatientes estaban listas y preparadas para emplearlas en combate contra las Fuerzas Armadas y Carabineros. Esas “tropas” saldrían armadas en dirección al centro de la capital para rodear La Moneda[17], el Edificio Diego Portales[18] (en la actualidad el Centro Cultural Gabriela Mistral) y los edificios públicos concentrados en esa área en diversas “columnas”. Rodeada y por supuesto tomada entonces el gobierno caería a lo largo de todo el país con las protestas y la poblada que se movilizara en las demás ciudades. También incluía el aislamiento de la ciudad por dentro con piquetes de pobladores en barricadas y armados sobre los diversos regimientos y unidades policiales de la ciudad. A continuación se organizaría un “nuevo gobierno democrático”, dirigido por el Partido Comunista, dueño de las armas y de la capital. Claro que hasta acá llegaba la planificación, si tenía éxito. ¿Y si no lo tenía? No había plan de retirada.
Edificio Diego Portales,
En la actualidad Centro Cultural Gabriela Mistral
El plan no se llevó a efecto. Cuenta Ascanio Cavallo, quien dio a conocer el plan en su conjunto[19], por la acción de dirigentes del mismo PC y abogados de DD.HH, y aunque no lo dice, obviamente militantes o simpatizantes del Partido Comunista, sino porque les harían caso alguno a sus peticiones. En todo caso ya era la señal que el partido estaba preocupado por la militarización (e indisciplina comunista) de los frentistas y sus milicias a las que intentaban controlar. Y que terminaría en el fraccionamiento del Frente, independizándose el ala más militar, con el nombre de Autónomos.



[1] En https://historiadetodos.wordpress.com/2010/11/04/las-armas-de-carrizal/
[2] Heinecke Scott, Luis, Verdad y Justicia….
[3] Hecho en Checoeslovaquia, tiene una fuerza equivalente a 4 ó 5 veces al TNT. Las armas americanas provenían de Vietnam, dejadas por los estadounidenses en su retirada y capturadas por los norvientamitas en su invasión en 1975, las armas del bloque del Este en cambio, eran búlgaros y producidas en 1984, con sus envolturas originales de fábrica, privándolos sólo del código de fecha, y el de procedencia, tanto de producción como del país intermediario, los números de las piezas interiores, nombres de las fábricas y sellos de inspección, lo que indica que las armas fueron desarmadas completamente. Sin embargo a los impulsores de las granadas del RPG-7 no se lo borraron (de ahí que supieran que eran búlgaros)
[4]  Granadas de mano de origen soviético
[5] Rojas Nuñez, Luis op cit
[6] https://historiadetodos.wordpress.com/2010/11/04/las-armas-de-carrizal/
[7] En esa línea, al interior del FPMR circuló durante años la versión de que el entonces ministro del Interior cubano, José Abrantes, apostó, de propia iniciativa, por entregar más armas de las que el FPMR era capaz de ocultar. Ello le habría costado una durísima reprimenda de Fidel Castro cuando vino el descalabro. Esta versión, sin embargo, es desmentida por Norberto Fuentes: “Abrantes sólo cumplió órdenes. Quien decidió la cantidad de armas, quien puso a Ronda a cargo, y quien después pidió un completo informe del fracaso se llama Fidel Castro Ruz. Todos los demás cubanos implicados fueron instrumentos”. https://historiadetodos.wordpress.com/2010/11/04/las-armas-de-carrizal/

[8] Rojas Nuñez, Luis op cit

[9] Capítulo VI de la historia inédita de los años verde olivo, página 7, serie especial de La Tercera publicado el domingo 27 de mayo del 2001.

[10] Según el jefe de la operación, nunca existieron comunicaciones radiales desde este lugar hacia el exterior. Las comunicaciones entre Pedro y Malbrich se realizaron mediante intercomunicadores personales de 50 km. de alcance. Según el jefe de la operación, nunca existieron comunicaciones radiales desde este lugar hacia el exterior. Las comunicaciones entre Pedro y Malbrich se realizaron mediante intercomunicadores personales de 50 km. de alcance. Rojas Nuñez, Luis. Op cit
[11] https://historiadetodos.wordpress.com/2010/11/04/las-armas-de-carrizal/
[12] Cavallo, Ascanio La historia oculta de la Transición
[13] En el Libro Los Fusileros, de Cristobal Peña, se narra el episodio de la voladura del puente sobre el río Maipo
[14]  En el texto “Su revolución contra nuestra revolución” Volumen II, página 61
[15] oficial especialista en artillería, René en Nicaragua, fue el jefe del TMM del PC en Santiago desde su fundación hasta julio de 1987. Participó activamente en la reconstrucción de estos hechos.
[16] No hay que olvidar que el Partido Comunista no compartía el poder y de hecho más allá de Pinochet, consideraba a los demás partidos de izquierda como rivales, destacando sus históricas diferencias con socialistas, con los miristas y anarquistas.
[17] Sede del poder Ejecutivo en Chile
[18] Sede de la Junta Militar, poder Legislativo en Chile de esa época.
[19] La historia oculta de la transición, pagina 100.


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